9 Ejemplos de Empleados Tóxicos y Cómo Evitarlos Blog Feature

Por: Francisco María - 17/12/2015

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9 Ejemplos de Empleados Tóxicos y Cómo Evitarlos

tipos de empleado | empleados nocivos

En el día a día de la actividad empresarial es frecuente encontrar todo tipo de personalidades, todas ellas respetables. Sin embargo, hay algunos perfiles que además de no aportar nada al grupo general, restan motivación a sus compañeros, perjudican la productividad de la empresa, y crean un clima laboral enrarecido que puede ocasionar la pérdida de talento. Para evitar esto hay una serie de pautas que los gestores de la empresa deben llevar a cabo. Lo primero sería identificar al trabajador en cuestión, analizar sus características desde un punto de vista profesional, y establecer un protocolo para intentar remediar el problema antes de proceder a un hipotético despido.

Conductas Propias de los Empleados Nocivos

Aunque después comentaremos los perfiles más conocidos del trabajador nocivo, y sus peculiaridades, podemos establecer como conductas inadecuadas la de los empleados arrogantes, conflictivos o lo expertos en “esquivar” las tareas y dejar que sea otro compañero quien las termine.

Entre los malos hábitos típicos de este tipo de conductas altamente perjudiciales para la empresa está la incompetencia y la falta absoluta de motivación, la habilidad de generar todo tipo de conflictos, el engaño a los encargados y gestores de la empresa, el robo, la pérdida excesiva de tiempo, la ausencia voluntaria e injustificada del lugar de trabajo, el bajo rendimiento voluntario, la arrogancia e incluso la agresividad verbal. El empleado que actúa de esta forma, no sólo es un obstáculo para la productividad de la empresa, sino que es uno de los escollos principales para que el resto de sus compañeros funcionen en equipo.

             Los empleados con malos hábitos son un obstáculo para la productividad de la empresa                                                                                                                                                             Click to Tweet 1870182.jpg

 

Tipología de Empleados “Tóxicos”

1. En primer lugar encontraríamos a los empleados problemáticos en el amplio sentido de la palabra, los que se pasan el día criticando y manipulando a sus compañeros, y no ofrecen ninguna colaboración, incumplimiento de horarios, bajas frecuentes injustificadas, etc. Son personas muy negativas para la compañía.

2. La ley del “mínimo esfuerzo”. Aquellos empleados que evitan responsabilidades, realizar su trabajo en un nivel tan mínimo que ralla lo insuficiente, muestran indiferencia permanente a sus tareas o las realizan mal voluntariamente o a causa de su desinterés, sin poner ninguna atención a las instrucciones recibidas.

3. El “pensador grupal”. En las empresas con elevado número de trabajadores, es usual que haya algún grupo de ellos que se queja diariamente de cualquier cambio en el desarrollo de las tareas, por mínimo que sea. En este sentido, es preciso diferenciar la crítica constructiva, que busca aportar ideas ante una novedad en los procesos de trabajo, nuevas maquinarias o herramientas, nuevos programas informáticos, etc., a aquellos empleados que no buscan para nada ofrecer ideas de mejora, sino contagiar al resto de compañeros sus malas vibraciones. Cuando todo el mundo se conoce, y estas personas están identificadas, productividad diaria puede ir rodando; el problema es cuando llegan al departamento nuevos compañeros o empleados. Si se integra en el grupo de las quejas, se “contaminará” y será uno más de ellos. Si rechaza a los compañeros “tóxicos, puede sentirse muy marginado por ellos.

4. El trabajador "evasivo" es otra de las modalidades de esta clase de empleados. Se trata de aquél empleado que sistematicamente elude cualquier responsabilidad que se le ofrece, generalmente delegando en otros empleados o con cualquier otra  excusa. Es habitual que si alguien les pide ayuda en alguna tarea se moleste y también intente evitarlo, lo cual puede retrasar mucho en caso de trabajar en equipo. Suelen ser también trabajadores que presentan quejas continuamente.  

5. Los empleados “chismosos” también son nocivos. No confundiremos esto con la curiosidad inofensiva, sino que nos referimos al que extiende rumores más o menos fundados con malicia, sacando palabras que ha oído de contexto, ofreciendo interpretaciones erróneas, o incluso inventándolo todo. Este tipo de personas son dañinas y tienden a generar rumores cada vez más fuertes y controvertidos, enemistando a unos compañeros frente a otros, extendiendo rumores fuera de la empresa, etc.

6. El “trepa sin escrúpulos”. También los hay, sobre todo en compañías con elevado número de trabajadores,  y muchos eslabones en la cadena de mando. Son aquellos, a veces manipuladores, que de algún modo u otro consiguen adueñarse de los méritos de los demás. Nunca dejan pasar por delante una oportunidad de destacar y suelen señalar los errores y debilidades de los demás para de este modo destacar sobre el resto. 

7. También se da el caso de que pueda ser el jefe quien es un elemento nocivo para la empresa, y que no son conscientes del perjuicio que se causan a sí mismos y a la empresa.  Esta persona es muy peligrosa para la empresa, porque puede destrozar en poco tiempo los logros conseguidos. Por la confianza que tienen los dueños de la empresa en él, son difíciles de localizar, porque dichos dueños no sabrán lo que realmente está ocurriendo. Un mal encargado o jefe puede llegar a desmotivar a todos los  demás compañeros, e incluso conseguir que salga de la empresa alguien con mucha capacidad y validez para la misma.

Decisiones y Soluciones

La solución a la existencia de estos empleados nocivos pasa por un análisis detallado de la situación. Lo primero y más importante es llevar a cabo una exhaustiva recopilación de datos. Los gestores de la empresa tienen que desechar rumores, exageraciones, medias verdades, etc., y localizar de forma efectiva el verdadero foco del posible conflicto. Para ello, la observación de cada día, el contraste de datos de los trabajadores, su rendimiento y evolución en la cadena productiva, las entrevistas con el trabajador afectado, sus compañeros, jefe de área o departamento, etc., son datos que pueden ofrecer una imagen real del problema a las personas que quieren encauzar la situación.

Es preciso tomar decisiones acertadas que aporten una solución proporcionada al problema. Ni siempre es preciso el despido, ni en muchas ocasiones basta con una simple reprimenda. Hay que conocer cada tipo de empleados nocivos, y sus caracteres. A continuación hay que elegir entre mantener al trabajador en su puesto, previa una charla o exposición de la situación, de forma dialogada con él, si es lo mejor reubicarle en otro puesto dentro de la organización, o si todo esto será una pérdida de tiempo y lo mejor es el despido.

Si la decisión consiste en mantener al empleado “tóxico” en su puesto, hay que evaluar la forma de gestionar la situación y equilibrar su equipo de trabajo para que sus conductas se vean compensadas por el equipo.  Es importante discernir si se trata de una situación puntual, por algún hecho o circunstancia concreta, o bien si es una actitud inherente a la persona, y no va a cambiar. Tampoco hay que exagerar las cosas y demonizar a un empleado que pasa por un mal momento, por un ascenso que no le correspondía y él creía que sí, etc.

 

Un Empleado “Tóxico“ pero Válido para la Empresa

Es frecuente el caso en que un empleado nocivo parece muy válido para los resultados y los responsables de la empresa dudan en apartarlo, entre otras cosas porque él sabrá concederse toda la importancia del mundo. No obstante, lo que puede estar ocurriendo es que los resultados no se estaban produciendo gracias a esta persona, sino “a pesar de ella”, y, tras su marcha, sus compañeros serán más efectivos aún, y los resultados mayores.

Pero también puede darse el caso de que nos hallemos ante un excelente técnico, que tiene malas conductas sociales. En estos casos, o bien hay que buscar un puesto para él donde desarrolle su actividad sin necesidad de relacionarse mucho ni pueda influir en otros compañeros, o bien se tiene una charla franca y sincera donde se le exponga con claridad la situación y la última oportunidad que va a tener por parte de la empresa.

La Importancia de un Buen Clima Laboral

El entorno laboral diario, el ambiente de trabajo, la interacción entre los empleados y con los encargados y dueños de la empresa, todo ello son factores muy importantes para conseguir el máximo rendimiento de todos los trabajadores, a la vez que su implicación con los objetivos empresariales. Cuando este ambiente de trabajo se va alterando y “contaminando” a causa de la existencia de jefes o empleados con las características que citamos, el clima de trabajo se llena de malas vibraciones y el trabajo en equipo empieza a fallar.

Entre las consecuencias que estas actitudes provocan está la decepción y el estrés para miembros del equipo, que irán perdiendo su motivación progresivamente, e incluso pensarán en abandonar sus puestos de trabajo. Casualmente, estos operarios que se plantean abandonar la empresa por el estrés psicológico que empiezan a acumular, suelen ser los mejores. Esta situación no es tolerable y la organización debe tomar medidas en el plazo más breve posible.

El Interés de la Mayoría

No hay que buscar excusas ni tener debilidades a la hora de actuar. La mayoría de los empleados están trabajando bien y se merecen seguir haciéndolo en las mejores condiciones. Hoy en día es preciso tener un elevado potencial humano en las empresas, que aporte el máximo de energía para los equipos y se cuide el talento. Un empleado nocivo e inadecuado es un lastre que no es tolerable permitir, primero por la desmotivación que provoca en el resto de compañeros, segundo por la fuga de talentos que puede producir, y tercero porque puede poner en peligro incluso la propia supervivencia de la empresa. El respeto entre los empleados y el mantenimiento de un ambiente laboral positivo y motivador es una cuestión de una importancia vital.

¿Ocurre esto en tu empresa? ¿Conoces o has conocido algún empleado tóxico? ¿Cómo lo has gestionado?

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