Llevar a cabo un buen proceso de selección y una estrategia de reclutamiento de personal se traduce en la adquisición del candidato idóneo para desarrollar las tareas de un puesto de trabajo específico. Esto, a su vez, se convierte en aumento de productividad y en ahorro de tiempo y recursos por parte de las empresas, evitando escenarios de rotación laboral y pérdidas por incumplimiento de objetivos.
Las organizaciones están compuestas por un equipo humano que tiene habilidades, competencias y talento en su personal. Una elección adecuada de ese personal es decisiva en el éxito de la organización. Por esta razón, los procesos de selección y reclutamiento deben desarrollarse bajo premisas de calidad del capital humano y no enfocarse solamente en ingresos y objetivos económicos.
Dentro de los análisis que intervienen para destacar el capital humano encontramos las destrezas, comportamientos y conocimientos de un candidato, además de sus características culturales y sociales. Esta información debe encajar con las necesidades de la organización y la descripción del puesto ofertado.
Cuando consideramos estos aspectos a la hora de contratar al mejor candidato evidenciamos un progreso en la productividad de las empresas, mejorando el ambiente laboral, participando en la calidad de vida del talento, aumentando la motivación del personal y generando la consecución de los objetivos principales de las empresas.
Si bien es cierto que a la hora de buscar al mejor candidato en la mayoría de los casos se trata de situaciones urgentes y se cuenta con poco tiempo para el proceso de selección, también es importante destacar que la empresa, y en especial el departamento de RRHH, debe establecer escenarios hipotéticos con las necesidades latentes que permitan prever el capital humano que necesitará la organización.
Un error frecuente por parte de las organizaciones, startups y pequeñas empresas es no establecer una estrategia adecuada de contratación, bien sea por la urgencia de los casos, la adquisición inadecuada de perfiles, una poca valoración del personal, reducción de costos, etc. Esta situación desvía la responsabilidad de encontrar al mejor candidato, conformándose con la adquisición de un talento que en muchas ocasiones no encaja con las necesidades de la empresa
Pues el fallo puede que esté en la estrategia, que no desarrolla un plan objetivo, racional y profesional en el proceso de reclutamiento.
Para comenzar a cambiar este escenario se debe partir de la definición y descripción de tres aspectos:
Posteriormente se ejecuta el plan:
Para finalizar enfatizaré que la tarea no acaba una vez se haya encontrado al mejor candidato. En la actualidad es necesario mantener al talento contento dentro de las organizaciones.
Se deben establecer estrategias de fidelización, compromiso y pertenencia para retener a esas personas dentro de la organización y motivarlas dentro de sus proyectos personales, profesionales y en conjunto con la empresa.
El éxito en la estrategia de contratación del mejor candidato (capital humano) será proporcional al éxito de la empresa en sí.
¿Estás entonces contratando al mejor candidato?